Para concluir el episodio de la Independencia de México, y ante la cercanía del 13 de noviembre, la imaginación viaja a esa gloriosa fecha, en el año de 1825.
Aunque oficialmente celebramos la proclamación de la independencia nacional el 27 de septiembre de 1821, los realistas no se fueron del todo, ya que se atrincheraron en Veracruz, en la fortaleza de San Juan de Ulúa.
Desde ahí bombardearon la ciudad de Veracruz y esperaban que Fernando VII enviara la armada española para recuperar el virreynato.
En 1824 don José Joaquín Herrera, ministro de Guerra y Marina, ante el Primer Congreso de México advirtió sobre el riesgo que representaba la permanencia del ejército español en la fortaleza.
La incipiente nación no contaba con navíos para hacer frente a los españoles, por eso hasta 1825 el presidente Guadalupe Victoria designó al General Miguel Barragán como Comandante General de Veracruz, adquirieron una flotilla de barcos ingleses y nombraron a Pedro Sainz de Baranda y Borreyro Comandante del Departamento de Marina de Veracruz, para iniciar el bloqueo de San de Juan de Ulúa.
El 23 de noviembre de 1825, los españoles se rindieron dando fin a la colonia española.
La Armada de México reconoce en el capitán de Baranda
al fundador del arma naval de nuestro país.
San Juan de Ulúa
La fortaleza de San Juan de Ulúa se construyó en 1535 para defensa del puerto ante los ataques de piratas, principalmente ingleses, como los famosos y temibles John Hawkins, Francis Drake y el holandés Lorencillo.
Muchos años después fue utilizada como cárcel y forjó su historia negra. Es considerada una de las cárceles más siniestras de México.
En las celdas de techo cóncavo y de 160 metros cuadrados, –donde se llegaba a alcanzar temperaturas de hasta 60 grados centígrados¬– podían hacinarse 200 presos. La malaria, la disentería y el maltrato de los celadores enloquecían a muchos prisioneros y mataban a la mayoría.
Muchos héroes y personajes que forjaron nuestra historia fueron encarcelados en sus calabozos, los mas conocidos son: El ex virrey José Iturrigaray, fray Servando Teresa de Mier, fray Melchor de Talamantes, José Mariano Abasolo, Carlos María de Bustamante, José María Quintana, Lorenzo de Zavala, Francisco Javier Clavijero.
El libertador de la fortaleza el general Miguel Barragán, también padeció como reo.
Prisioneros fueron también Antonio López de Santa Anna, Maximiliano de Habsburgo, Don Benito Juárez.
Félix Díaz, Juan Rodríguez Clara, José Neyra Gómez
Por San Juan de Ulúa entraron a México Maximiliano y Carlota y de aquí partieron al exilio Agustín de Iturbide y Porfirio Díaz.
Federico Gamboa visitó la prisión de Ulúa y escribió “ la Llaga”, en la que describe vívidamente la terrible vida de los reos.
Los mitos:
Como es habitual en estos lugares tenebrosos, surgieron mitos y leyendas.
La Mulata de córdoba y Chucho el Roto perduran en el imaginario popular.
Existe evidencia de la azarosa vida de Jesús Arriaga, el famoso bandido conocido como Chucho “el Roto”. Cuando visites la actual hermosa fortaleza conocerás la pequeña bartolina donde estuvo recluido.
La radionovela:
El cine:
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